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Guns N’ Roses, la banda emblema de rock de los 80 y 90, acaba de estrenar el vídeo inédito de la canción It’s so easy, filmado el 10 de octubre de 1989 en la sala Cathouse Rock Club de Hollywood, que nunca se había terminado y que había permanecido oculto. Hasta ahora, 29 años después, haciéndolo coincidir con la promoción de la reedición del disco Appetite for Destruction, que incluirá hasta 79 temas y que saldrá a la luz el 29 de junio.

Axl Rose, el cantante de Guns N' Roses, en un concierto en 1989.Las imágenes se han restaurado digitalmente en 4K a partir de los transfers de la película de 16 milímetros con las secuencias originales del metraje en vivo, tal como la banda lo había planeado originalmente. El vídeo muestra a la banda sobre el escenario durante la actuación mientras que lo intercala con imágenes de mujeres vestidas con prendas de cuero y con botellas de alcohol en mano.

 


Más allá de The Strokes

Los miembros de Parquet Courts, en una imagen promocional.

Después de casi una década en activo y con su sexto álbum, Wide Awake!(Popstock!), a la venta a partir de hoy, dos cosas se pueden afirmar sobre esta banda de rock formada en Brooklyn: su éxito ya es absolutamente disociable de The Strokes, combo al que se recurre con cansina regularidad cada vez que se quiere explicar la existencia de un buen grupo de rock independiente en el siglo XXI; y la suma de sus creaciones ya conforma una discografía infinitamente más interesante que la de los de Julian Casablancas. “A ver, cuando empezamos no consideramos demasiado si lo que hacíamos podía o no estar de moda. Obviamente, no ambicionamos la fama, pues no éramos parte de nada. Éramos una banda de ignorantes que no sabía una mierda y tardamos años en entender que alguien quisiera incluso entrevistarnos. Cuando empezamos a triunfar, a recibir buenas críticas y a llenar salas, pensamos que nos estaban tomaban el pelo y que en dos meses nos despacharían”, recuerda en las oficinas de su sello en Madrid Austin Brown, quien junto a Andrew Savage conforma el bicéfalo liderazgo de Parquet Courts.

 

 

“Imagina que un día recibes una llamada de un colega de la infancia. Te propone unirte a su banda para salir de gira y viajar a Nueva York por mar. En primera clase. De ahí, ir a Los Ángeles, luego a Japón, a Rusia y acabar en París llegando justo a la hora del té al Hotel George V. Y, ya puestos, pegarte unas relajadas vacaciones en Roma antes de volver a Nueva York en un barco todavía mejor comiendo caviar a diario. Allí, montar un par de bandas y ayudar en la grabación de un puñado de discos”.

Suena bien, ¿verdad? Pues esto es lo que le sucedió a Geoffrey Alexander Mac Cormack, más conocido como Warren Peace (war and peace: guerra y paz) en 1973 cuando trabajaba como vendedor de publicidad en un periódico de Londres. El colega en cuestión er

david bowie

a David Robert Jones, también conocido como David Bowie, y la banda, The Spiders from Mars.

Toda esa intensa época, bautizada por sus protagonistas como “la fiesta que duró tres años”, fue anárquicamente documentada por Peace, quien, en aquel momento, simplemente pensó: “Igual molaría tener una o dos fotos de todo esto, ¿no?”. La odisea en tren (Bowie se negó a volar) dio lugar a retratos tan icónicos como el de la imagen: el artista dormitando en un compartimento del Transiberiano tras una larga noche bebiendo Riesling barato y cerveza con un grupo de soldados que, según recuerda Peace, les frieron a preguntas sobre cómo era la vida en Occidente. El precio de las fotos, en edición limitada, por cierto, oscila entre las 395 y las 1.800 libras, según tamaño. Vivir del recuerdo lo llaman.